martes, 10 de mayo de 2011

Muere la persona, crece el mito

Ha muerto el hombre, el gran deportista, el rey del golf. Ahora crece la leyenda. Se adora su figura en todo el mundo. Pionero, mito, innovador, luchador y ganador. Icono, carismático y mago. Eterno Seve. Seve, eterno. De Pedreña a Saint Andrews, de EE UU a Japón, el día después de la muerte de Severiano Ballesteros la conmoción se transformó en una voz unánime de admiración, homenaje y recuerdo al español universal. Crece la leyenda.
Ballesteros dio dimensión al deporte español, extrajo al golf de lo minoritario y su lucha inspiró a deportistas de todo el mundo. El último golpe del golfista de Pedreña ha convertido al mundo en un 'green' con su figura y su leyenda en el centro. Antes de la despedida fijada en el funeral de pasado mañana, la estrella única e imaginativa del golfista, la intensa fe del jugador y el hombre -«antes entrenaba para jugar y ahora entreno para vivir»- y el destello de uno de los mejores deportistas españoles de la historia se tradujeron el domingo en oleadas de admiración, actos de homenaje y palabras de elogio de conocidos y anónimos.
En la mente de la familia resuenan las palabras de Seve en su despedida: «os quiero a todos». Resuenan en la mente de sus hijos y sus hermanos y también en los de todo el mundo que ha podido conocer por los medios de comunicación el testamento vital del gran deportista dirigido a los suyos: el cariño y la unidad.
Los tres hijos del gran Seve, Javier, de 20 años; Miguel, de 18, y Carmen, de 16, habidos de su matrimonio con Carmen Botín O'Shea estuvieron en las últimas horas de vida de su padre a su lado, en la cabecera de su cama. Ahora, en la muerte, están descubriendo al auténtica dimensión de un hombre, que además de padre es un mito.
El compromiso personal con Cantabria de Seve fue mucho, pero discreto, como su vida. Muy poco se ha dado a conocer de sus obras sociales, de las donaciones en metálico y en material para obras e instituciones benéficas. En 2009 creó la Fundación Ballesteros para recabar fondos de investigación de los tumores cerebrales, la dolencia que acabó con su vida el sábado, a los 54 años.
A sus hijos les dejó una frase para que recuerden toda su vida: «El silencio es, a veces más importante que las palabras», todo un manifiesto de vida, de cómo deben regirse ante los demás, ante la sociedad.
«Cantabria, huérfana»
El cariño popular hacia Seve era tal que siendo millones los ciudadanos que no lo conocían personalmente, seguían a diario sus triunfos, su vida, su enfermedad y su muerte. Las condolencias de tantos que no le conocieron demuestran cómo le querían sus paisanos: «Cantabria se queda huérfana sin tu presencia», «fuiste el gran embajador de Cantabria», «llevaste el nombre de nuestra tierra por el mundo». Se ha ido la persona pero nace la leyenda: «la tristeza inunda Cantabria», «vivió y murió donde quería, en su tierra, demostrando su cantabricidad. Tenía grandes valores humanos, adoraba a sus tres hijos y a su exmujer, Carmen», dicen los mensajes de pésame.
Las banderas cántabras también están a media asta en Barcelona. El portavoz de la Casa de Cantabria en la capital catalana, Manuel Blanco, dijo ayer que «era un montañés muy significativo, estamos orgullosos de él, sentimos enormemente su muerte. Yo en especial, por estar como él operado de un tumor cerebral». «Cantabria está de luto, El golf se queda huérfano. Siempre humilde, sin olvidar jamás su procedencia y muy orgulloso de ella, contando anécdotas de sus éxitos, que te conmovían por la forma entre irónica e inocente, que tenía de hacerlo», dice la lectora Soraya Zubizarreta.
«Te has llevado un trocito de todos nosotros. Ha sido una gran persona, entusiasta, luchador. Gracias Seve por darnos una gran enseñanza de humildad», dicen las muestras de condolencia.

Paloma Botín, hermana de la exmujer de Seve, conversa con Ramón Sota, tío del golfista. :: E. COBO / EFE










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